España federal, ¿sí o no?

La España federal: ¿una opción a considerar?

Aprovechando el rebufo de las reivindicaciones territoriales catalanas, me gustaría hablar de una opción que creo muy interesante y a la que se le da muy poca importancia mediática: el estado federal.

Si miramos un poco en la historia, las crisis también suelen conllevar reivindicaciones y cambios territoriales y esta crisis actual no es una excepción.

Si partimos del caso catalán, vemos que las posiciones están fuertemente polarizadas a nivel de toda España. Por una parte, desde Cataluña hay un evidente auge del independentismo, de una ruptura total con el resto de España; por otra parte, también están los que opinan que la crisis sería más llevadera con una estructura del estado más centralista que la actual. Incluso con algunas voces que piden limitar bastante, si no eliminar, el poder de las comunidades autónomas.

Coexisten dos opciones

A mi parecer, estás dos posiciones han llegado hasta aquí por lo siguiente:El nacionalismo castellano[Y que me disculpe el “otro” nacionalismo/regionalismo castellano, a favor de una gran región formada por los territorios del antiguo Reino de Castilla (que no Corona de Castilla).]

Es el gran tapado de los conflictos territoriales de España. Quizá se le conoce más como centralismo castellano o madrileño; pero prefiero llamarlo así porque tiene muchas características de un nacionalismo con dejes imperialistas heredados del pasado; y sigue teniendo una fuerza impresionante. España lleva muchísimos años con una estructura de estado centralista, el cual se descentralizó en parte (y efímeramente) durante la II República y algo más con el estado autonómico actual. Y este estado actual tiene tendencia a ser gobernado con puntos de vista históricamente castellanos. Pero no siempre fue así, o por lo menos no tanto. Si nos fijamos en las reivindicaciones catalanas, el año 1714 está presente en muchos de sus discursos; ese año Felipe V tomaba Barcelona y dejaba sentenciada la Guerra de Sucesión contra su opositor, el Archiduque Carlos. Los reinos de Aragón y Valencia ya habían caído en 1707 en la Batalla de Almansa; y el de Mallorca no tardaría en hacerlo. A partir de ahí llegarían los Decretos de Nueva Planta a la Corona de Aragón, partidaria del Archiduque; lo cual haría que Aragón, Cataluña, Mallorca y Valencia perdieran sus fueros propios y por tanto gran capacidad de autogobierno, retroceso de sus lenguas autóctonas e imposición de leyes y costumbres castellanas. Pasaban a ser gobernados desde Castilla y a la manera castellana; una pretensión monárquica que venía de tiempo atrás.¿Qué estructura territorial había en España antes de los Decretos de Nueva Planta?

Si bien estamos hablando de una estructura territorial previa al estado nación, el concepto que creo, más se podría aproximar a la España previa a Felipe V sería el de una confederación diferenciada en tres territorios:1. Corona de Castilla: la zona más poblada de las tres, la más poderosa y la que históricamente se gobernó de una manera más centralista, aun siendo también territorialmente muy diversa. Los múltiples fueros de la Corona de Castilla dejaron poco a poco de estar vigentes por varios motivos: repoblación eficiente de zonas forales anteriormente despobladas, integración paulatina del poder de sus distintos reinos en las cortes castellanas, consolidación de la Monarquía hispánica y el Imperio español estableciendo su capital en Castilla… Castilla siempre tuvo una tendencia constante a ir centralizando el poder en el rey de turno de manera más evidente que las zonas no castellanas de España. La excepción dentro de la Corona de Castilla fue Navarra y lo que actualmente llamamos País Vasco.2. Navarra y País Vasco: ambos territorios con una ligazón histórica, lingüística y cultural evidente, llegan a manos de la Corona de Castilla en épocas distintas y de manera diferente. Pero tanto los fueros de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya primero, como el fuero de Navarra después, tuvieron vigencia hasta las modernas guerras carlistas. Y se restituyeron en diversos momentos, la última vez con la actual Constitución del 78.3. Corona de Aragón: si bien los territorios de esta corona también se debían al rey de turno y eran llamados a cortes, tenían una notable autonomía entre sí gracias a lo que se llamaría las generalidades. De la misma forma que he hecho el paralelismo entre la España previa a Felipe V y una estructura confederada; se podría decir que también hay un paralelismo entre la Corona de Aragón y el federalismo. Salvo la monarquía, que era común a toda la Corona de Aragón, y a diferencia de Castilla, el resto de gente con poder e influencia era normalmente distinta entre cada uno de los reinos; y por tanto hablamos de una zona de España menos centralizada y con cuatro fueros propios ya comentados: Aragón, Cataluña, Mallorca y Valencia.

Mapa en poder de la Biblioteca Nacional editado en 1852. Sólo los fueros de Navara y País Vasco seguían vigentesAutor: Francisco Jorge Torres Villegas

Siempre ha habido voces críticas dentro de España hacía los fueros y muchas de esas críticas vinieron de sectores progresistas; en las guerras carlistas, los liberales querían la disolución de los fueros porque veían que los lugares que los conservaban tenían una independencia legislativa, recaudatoria, etc. que otras regiones no forales no podían disfrutar. Y desde mi punto de vista los liberales tenían razón; pero ellos mayoritariamente pensaban que para igualar a todos los españoles en derechos, lo mejor sería suprimir esas características propias de los territorios forales. Y sin embargo, yo opino que lo que se podría hacer es dar plena soberanía a todas y cada uno de las regiones de España, de manera mucho más extensa incluso que con un fuero. Aunque ahora profundizaremos en ello, esto sería más o menos el estado federal moderno: un estado formado por regiones soberanas que democráticamente desean dicha unión, en pro de un beneficio mayor y común, para lo cual se utilizaría una estructura federal totalmente descentralizada.

Existe un gran problema

Con la actual estructura territorial el problema es curioso; si hay fueros o regiones con particularidades, una parte de España puede percibir que algunos tienen ventajas que otros no pueden disfrutar. En determinados momentos las competencias conseguidas por catalanes, vascos, etc. mediante sus reivindicaciones, pueden ser muy molestas para otras regiones de España que se sienten menospreciadas; por otro lado, si no existieran dichas particularidades, las zonas que las exigen, sienten que les imponen leyes desde Madrid y visiones castellanas a zonas que nunca lo fueron. Por último no ayuda que el nacionalismo castellano se haga muchas veces con el monopolio de “lo español”. Actualmente en muchas ocasiones parece que una reivindicación de cualquier región de España, con un punto de vista diferente al históricamente castellano, es intrínsecamente una reivindicación de dicha región contra España. “Cataluña contra España“ se clama en algunos medios (y en otros tantos se sugiere). Y esto desde mi opinión es totalmente falso porque en realidad suele ser un punto de vista regional/descentralizador contra el siempre poderoso punto de vista castellano/centralista. Por tanto creo que en el fondo el nacionalismo castellano lo que protege no es tanto “la unión” de España, sino “la unidad”, en la cual el punto de vista castellano/centralista siga siendo el filtro de la mayoría de las decisiones políticas, económicas y territoriales del estado.

El termino España fue usado por Europa desde mucho antes de la Monarquía hispánica para definir a las personas originarias de toda la península ibérica (incluyendo Portugal). Como curiosidad sobre esto citaré a Joan Maragall, poeta, iberista reconocido y abuelo de Pasqual Maragall; el cual ya conocía este problema y dijo: “Espanyols? I tant! Ho som més que els castellans.” Esta frase es muy interesante, trata el tema de “lo español” desde un punto de vista no castellano y comete, quizá adrede, el mismo error de discurso pero desde Cataluña. Entiendo que un catalán o un vasco no se sienta español porque se quiera independizar de un estado llamado España; pero no entiendo tanto por qué muchas personas que se sienten españolas, consideran a los puntos de vista castellanos más españoles que los de los catalanes, vascos, valencianos, gallegos… España en todo caso es la suma de toda su amplia diversidad. Y no respetar esa diversidad es muy propicio para hacer crecer cualquier independentismo. España sin diversidad, sin otros pueblos no castellanos, en realidad no es España, es sólo Castilla.

El principal argumento de las personas que no quieren un estado federal, cuando desde Madrid ha salido el tema, suele ser el de que España es ya prácticamente una federación y que desde que lo es, ha habido constantes conflictos entre los poderes autonómicos y los poderes centrales; por lo tanto ahondar en una mayor descentralización, suelen decir, traería más problemas si cabe. Pero si analizamos su estructura, estos conflictos no surgen por haber descentralizado, surgen porque cuando se descentralizó se hizo mal y mediante un apaño para contentar a todos, el famoso café para todos; y no salió ni un estado centralizado, al estilo francés, ni un estado descentralizado y federal, al estilo alemán o estadounidense.

El nacionalismo castellano continuó siendo una de las características principales del franquismo y con la transición se aceptó una descentralización necesaria y reprimida desde la II República; pero ante un cambio tan radical respecto a la dictadura, dicho nacionalismo castellano, en ese momento representado por Alianza Popular y fuertes sectores de UCD y el PSOE, se guardo un as en la manga; se le daría poder a las autonomías y a las diputaciones pero muchas de esas competencias serían duplicadas por el estado central y, en caso de conflicto, Madrid siempre tendría la última palabra.

Conseguir esto después de los duros años del franquismo se vio como un importante avance para gran parte de los españoles y se aceptó; pero viendo su funcionamiento real, era algo destinado tanto a crear conflictos como a generar gasto. La estructura que se creo para este estado autonómico puede hacer que un mismo tema sea gestionado en muchas ocasiones por dos o más estamentos: estado, autonomías, diputaciones…, conllevando ineficiencia en el proceso, un gasto mucho mayor y, en muchas ocasiones, disparidad de criterios sobre cómo y cuándo llevar a cabo la solución.

En consonancia con lo que he comentado anteriormente, sobre la dificultad de que en una España centralista todas las regiones se sientan adaptadas y se respete su diversidad; sigo diciendo que la mejor solución pasa por un estado federal, que además solucionaría de golpe el problema de la duplicidad de competencias, siendo cada región soberana la que decide qué único estamento se encarga de cada tema; ahorrando tiempo, dinero y conflictos.¿Pero qué conlleva un estado federal?

La principal característica de un estado federal sobre un estado centralista (más o menos autonómico) es que cada una de sus regiones es totalmente soberana. Esto es, que cada una de sus regiones podría convocar referéndums (incluyendo un referéndum sobre una posible independencia), recaudación de impuestos controlada por las regiones mediante su propia hacienda, derecho civil y cuerpos de seguridad propios, etc. Y que, por tanto, son las regiones las que ceden competencias al estado y no es el estado el que da licencias a las regiones, como sucede en la España actual; en la que además estas competencias se dan por duplicado en muchas ocasiones, como se acaba de comentar. Por poner un ejemplo, ahora muchos impuestos son decididos y recaudados por el estado y parte de ese dinero llega a las comunidades desde organismos centrales; mientras que en un estado federal, los impuestos serían recaudados principalmente por las regiones (y ayuntamientos) y se trasladaría al estado la parte pactada, para que éste se pudiera encargar de las competencias que le han cedido las propias regiones: solidaridad entre regiones, asuntos exteriores, infraestructuras de gran calado y un largo etcétera.

Es verdad que se han ido cediendo algunas de estas competencias a las “comunidades históricas” desde que llegara el café para todos; con el recurrente problema del agravio comparativo que se crea respecto a las regiones que no han aumentado estas competencias. En la España actual, las regiones más cercanas a esta idea de región federada serían Navarra y País Vasco, las cuales con sus privilegios forales vigentes, se aproximan más a lo comentado; pero siguen sin llegar a ser regiones soberanas. Dar plena soberanía a todas las regiones españolas no sólo integraría a las regiones no castellanas, también evitaría el agravio comparativo comentado.

Acorde a la actualidad catalana, no paso por alto lo dicho sobre los referéndums. Cierto es que muchos estados federales actuales, sobre todo los poco o nada democráticos, no permitirían un referéndum de soberanía de alguna de sus regiones, o por lo menos pondrían muchas trabas; pero los más democráticos y desarrollados están dispuestos a hacerlo, como fue el caso de Canadá con la posible independencia de Quebec. Además, otros estados federales como Estados Unidos o Alemania, tienen la sana costumbre de realizar referéndums sobre temas muy diversos en sus regiones federadas cuando hay elecciones.

Desde mi punto de vista no hay duda de que España estaría más unida con este modelo, que respeta las decisiones y diferencias de cada región, entre ellas la posibilidad de decidir sobre una hipotética independencia. Creo que el voto hacia la independencia de una región consultada, se reduciría mucho si España tuviera una opción territorial más protectora de las muchas particularidades de cada uno de sus pueblos; pero si aun así hubiera un voto mayoritariamente positivo hacia la independencia, debería ser aceptada, ya que, salvo los Derechos Humanos, no debe haber nada en política por encima de las decisiones democráticas directas (referéndums).

Quebec en Canadá o Escocia en el Reino Unido son pueblos que han votado o votarán una posible independencia y, lleguen o no a ella, lo importante es que tanto los partidarios de la opción del no como la del sí, serán escuchados en las urnas y probablemente, aceptarán de mejor grado una opinión contraria después de haber sido consultados. Por cierto, Quebec no se independizó y las estadísticas apuntan a que Escocia tampoco lo hará. ¿Quizá que les consideren soberanos haga que se sientan más integrados? No es una pregunta retórica, la verdad es que no lo sé pero creo que tiene que ver.

Por último, ese posible cambio hacia un modelo federal, debería ir de la mano de algo aún más importante; una nueva Constitución española que mejore claramente los derechos conseguidos con la del 78. No serviría de mucho una reforma territorial acertada si el resto de organismos del estado continúan desactualizados. Creo que una España con un sistema federal es la mejor opción para aunar desarrollo, integración y solidaridad entre pueblos; pero prefería a varios estados ibéricos independizados, los cuales pusieran las bases para luchar contra sus problemas endémicos (que tanta miseria han traído en esta crisis), a una España federal que no los combatiese.